sábado, 13 de febrero de 2010

Los transgénicos usan más tóxicos

Los cultivos transgénicos han significado un aumento sin precedentes del uso de agrotóxicos (herbicidas y otros plaguicidas). Un informe del doctor Charles Benbrook publicado a fin de 2009 (Impacts of genetically engineered crops on pesticide use: the first thirteen years, www.organic-center.org) analizando el uso de agrotóxicos en Estados Unidos en soya, maíz y algodón transgénico de 1996 a 2008, muestra que las variedades transgénicas aumentaron el uso de agrotóxicos en más de 144 millones de kilogramos en esos 13 años. Estados Unidos es el mayor y más antiguo productor de transgénicos, por lo que los datos son significativos a nivel global.

Es grave porque los agrotóxicos son un importante factor de daños ambientales (al agua, suelos, flora y fauna) y a la salud humana. Muchos son disruptores endócrinos (producen desequilibrio hormonal con disminución de la fertilidad o infertilidad) y/o afectan el sistema nervioso e inmunológico, entre otros problemas. Se ha comprobado que los alimentos elaborados con transgénicos, contienen residuos de agrotóxicos hasta 200 veces más altos que los elaborados con cultivos que no lo son, debido a la gran cantidad de agrotóxicos que se les aplica en la siembra.

La gran mayoría del aumento que registra este nuevo informe se debe a los transgénicos tolerantes a herbicidas, principalmente al glifosato, que en estos 13 años ha pasado a ser el veneno más ampliamente usado en la historia de la agricultura. El aumento ha sido progresivo, acumulándose a través de los años. En los años 2007 y 2008 se registró 46 por ciento del aumento total.

El motivo principal es el surgimiento de hierbas invasoras que se han hecho resistentes a los herbicidas. Al igual que con los antibióticos, el uso continuado promueve cada vez mayor inmunidad en los organismos que se quiere combatir. El glifosato ya ha provocado resistencia en un mínimo de nueve diferentes hierbas invasoras, de las cuales el mayor problema en grandes áreas al sur de Estados Unidos es el surgimiento de amaranto resistente a agrotóxicos. Debería ser un alerta para México, donde el amaranto, junto al maíz, es parte de la dieta usual y existe en todo el país.

Para enfrentar la resistencia de invasoras, los agricultores emplean dosis mucho mayores de glifosato y tóxicos que habían sido descartados por su alta peligrosidad (prohibidos en algunos países) como atrazina, paraquat y 2,4-D. Éste último es componente del Agente Naranja, arma química usada por Estados Unidos en la guerra de Vietnam, desarrollado justamente por Monsanto, la mayor empresa de agrotransgénicos.

El glifosato, que las empresas describían como inocuo –aunque nunca fue verdad y Monsanto fue multado por publicidad engañosa debido a esta afirmación– era considerado menos tóxico que otros herbicidas. Sin embargo, esta comparación se hacía con una cantidad igual del componente activo de diferentes químicos usada en un área similar. Actualmente, gracias a los transgénicos, la concentración del glifosato ha aumentado exponencialmente y el informe reporta que en ciertos casos se usan cantidades 100 veces mayores que de otros herbicidas por unidad de área, por lo cual finalmente tiene un impacto mucho mayor que incluso herbicidas clasificados como más peligrosos. Por otra parte, frente a la falla de efectividad, las empresas aumentan el porcentaje de componente activo en las fórmulas y le agregan surfactantes y otras sustancias para coadyuvar la acción del glifosato, lo cual aumenta y agrega impactos.

Andrés Carrasco, embriólogo de la Universidad de Buenos Aires, publicó en 2009 estudios en Argentina (segundo productor mundial de transgénicos) constatando graves afectaciones en anfibios y en salud humana por causa del glifosato, contrariamente a la creencia de relativa inocuidad del componente. Al igual que a otros científicos que han denunciado los verdaderos efectos de los transgénicos, Carrasco sufrió una vergonzosa persecución de parte de autoridades oficiales y académicas (respaldadas por Monsanto), que fue internacionalmente repudiada. (Ver Darío Aranda, Lo que sucede en Argentina es casi un experimento masivo, Página 12, 3/5/09)

Las empresas enfrentan el problema de las resistencia en malezas con más de lo mismo: creando transgénicos que tienen más cantidad de genes ajenos, para resistir aplicaciones simultáneas de varios agrotóxicos y con varias cepas de la toxina Bt para hacerlos insecticidas. El apilamiento de genes es muy lucrativo para las empresas –las semillas cuestan hasta el triple que las convencionales–, pero multiplican los riesgos de contaminación del ambiente, del flujo genético a otros cultivos y los riesgos del consumo, tanto por la presencia de nuevos elementos, como por la sinergia negativa que se crea entre ellos. Uno de los peores ejemplos de este tipo es el maíz SmartStax de Monsanto, con ocho rasgos transgénicos apilados, que aunque fue llevado a juicio en Canadá por no haber sido evaluados sus impactos en la salud, fue irresponsablemente aprobado recientemente por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), para su consumo en México.

Son varios los informes de probada solidez publicados en 2009, que derrumban los mitos sobre los transgénicos que nos quieren vender las empresas. Éste muestra que los transgénicos usan más venenos y contaminan más. Otros, que producen menos (Failure to Yield, UCS, 2009) o tienen daños y riesgos serios a la salud (Asociación Americana de Medicina Ambiental, mayo 2009). Hay que terminar de raíz con este experimento masivo donde nos envenenan a todos para favorecer el lucro de unas cuantas trasnacionales.

Silvia Ribeiro

La autora es Investigadora del Grupo ETC

Pensamiento latinoamericano, cultura e identidades

por Fernando Martinez Heredia

Hoy enfrentamos numerosos problemas, pero tenemos muchos avances y existe una cultura de rebeldía acumulada.

Cinco siglos de colonización y subordinación al capitalismo mundial en América Latina y el Caribe han producido un complejo de dominación que estamos obligados a conocer muy bien, para poder destruirlo y superarlo, y que no pueda renacer y reproducirse bajo nuevas formas. La reproducción con cambios de la dominación burguesa e imperialista tiene una historia, que es la de las reformulaciones de su hegemonía. Para ser eficaz, siempre se ve precisada a incluir partes de lo que estuvo excluido, tiene que utilizar una parte de los símbolos y de las demandas de las rebeldías que han combatido a su dominación. Tenemos que recuperar la historia de las revoluciones y de las luchas rebeldes, la historia de las resistencias múltiples y diferentes a las diferentes formas de dominación sociales y humanas que han formado un todo finalmente con la dominación del capitalismo, y que encuentran su último sentido y su capacidad de mandar o de sobrevivir en esa dominación capitalista. Pero también nos es imprescindible recuperar la historia de las adecuaciones y las subordinaciones de las sociedades y las personas a la dominación y conocer el entramado de formas en que esa subordinación sucede, ver cómo se teje una y otra vez el dominio, identificar los cómplices y las complicidades, que van desde los criminales, las empresas y los gobernantes corruptos hasta una parte de las actividades, las motivaciones y las ideas de nosotros mismos.

Me toca entonces escoger solo algunos temas y mencionarlas. Ante todo, llamo la atención sobre la colonización mental y de los sentimientos. Nuestro continente ha sido un teatro privilegiado de la mundialización del capitalismo. Cometió genocidios, ecocidios, destrucción de culturas, los mayores traslados de poblaciones para su explotación como trabajadores, pero también surgieron aquí nuevas sociedades que han combinado culturas muy disímiles y que han elaborado identidades de grupos y nacionales nuevas. América Latina y el Caribe han utilizado las revoluciones para darse identidades nacionales propias y Estados republicanos desde hace más de dos siglos, inclusive comenzó por la más grande y victoriosa revolución de esclavos de la historia, la haitiana, que venció a las grandes potencias y proclamó una Constitución más avanzada que la famosa de los EE.UU. Pero también ha sido nuestro continente el primero en sufrir la neocolonización, forma fundamental de la expansión mundial del capitalismo maduro.

Los regímenes neocoloniales son regidos por el imperialismo y las clases dominantes de cada país, que son, al mismo tiempo, beneficiarias, cómplices y sometidas. Se han desarrollado contradicciones muy profundas en repúblicas que excluyen a una parte de sus poblaciones de los derechos ciudadanos y de la renta nacional, realizan esfuerzos civilizatorios y modernizadores que aplastan a comunidades y economías locales, e imponen idiomas, leyes y costumbres, difundieron una ideología del progreso que ha legitimado a esos aplastamientos y al racismo, emprendieron proyectos de desarrollo que en vez de aportar independencia del capitalismo internacional explotador han resultado renovaciones de la integración subordinada a él y formación de nuevos grupos explotadores y de poder que se suman a los existentes o los desplazan.

Esas dominaciones han sido combatidas por resistentes y rebeldes, desde hace siglos hasta hoy. Nosotros somos los herederos de esos combates, y estamos obligados a resistir mejor y a inventar, a crear las formas de triunfar y de cambiarnos a nosotros mismos al mismo tiempo que transformamos las sociedades a través de las luchas emancipatorias, y que creamos y sostenemos poderes revolucionarios capaces de servir como instrumentos para proyectos cada vez más ambiciosos de liberación.

Una parte importante de esas prácticas es la elaboración y el desarrollo de un pensamiento revolucionario propio, nuestro, que logre liberarse de las necolonizaciones mentales y de los sentimientos, y de las fragmentaciones, confusiones, sectarismos y otras deficiencias que portamos. Está claro que es muy difícil, pero todas las cosas importantes son muy difíciles.

Tenemos que apoderarnos del lenguaje, liberarlo de sus prisiones y fronteras, quitarnos el temor a ser dueños de él y que nos sirva para pensar, porque el lenguaje es imprescindible para pensar. No hay lenguaje inocente, nuestros enemigos lo saben bien y tratan de ponerlo a su servicio, sostienen una guerra del lenguaje, como sostienen en conjunto una gigantesca guerra cultural mundial. El pensamiento latinoamericano sufrió mucho por las victorias del capitalismo en la última parte del siglo XX, aunque ya padecía problemas propios muy graves. El lenguaje de la liberación se perdió en un grado alto. Es cierto que en las etapas peores no es cuerdo hablarle a todos como si estuviéramos al borde de la victoria. Me gusta que hayamos usado la palabra “alternativa”, porque ha sido un buen recurso cuando, por una parte, parecía imposible mencionar “revolución”, “socialismo”, “imperialismo” o “liberación”, y por otra, muchos tenían una sana desconfianza de las grandes palabras que no habían podido guiar la resistencia y la rebeldía hacia triunfos, o al menos defender lo que se había conquistado o conseguido, mientras que los dominantes tenían una fuerza que parecía todopoderosa y un dominio cultural muy grande.

Hoy estamos en un momento muy diferente en América Latina y el Caribe. Varios poderes revolucionarios están actuando y fortaleciéndose, está ascendiendo la conciencia social y política de los pueblos, crecen los movimientos populares, existe un grado mayor de autonomía frente a EE.UU. que es utilizado por cierto número de países, y desde diferentes posiciones e intereses avanzan procesos y conciencia de integración continental. Al mismo tiempo, el imperialismo norteamericano —que ahora tiene el rostro de un joven negro en la proa— se mueve en abierta contraofensiva, como queda claro con el golpe de Estado en Honduras y el establecimiento público de sus bases en Colombia. El recurso de agredirnos está ante nosotros y es el más visible, pero no es el único. Dividir, confundir, seguir dominando culturalmente siguen siendo armas muy efectivas. Para liberar el lenguaje y el pensamiento no se necesita poseer grandes recursos materiales, y en la medida en que lo logremos tendremos una fuerza tremenda a nuestro favor y una capacidad creciente de desarrollar cada una de nuestras identidades, nuestros proyectos y nuestras luchas. Y de unirnos, no de palabra o de buenas intenciones, porque nuestros encuentros serán incomparablemente más ricos y fructíferos, y las ideas y los problemas concretos que nos separan serán más comprensibles y más fácilmente superables.

El último siglo ofrece a la humanidad un saldo extraordinario para las potencialidades de emancipación humana y social. En la América Latina y el Caribe de hace medio siglo se levantaron las resistencias y los combates de una ola revolucionaria que formó parte de la segunda ola mundial del siglo XX, que a diferencia de la primera —la iniciada con la Revolución bolchevique en 1917— tuvo su centro en el Tercer Mundo. Pero los conocimientos y las posiciones de los que combatieron y resistieron eran demasiado limitados. Hoy no es así. Contamos con una inmensa acumulación cultural de identidades y formas organizativas populares, de experiencias y de ideas de insumisión y de rebeldías. Por su parte, el imperialismo se ve obligado, por su naturaleza actual extremadamente centralizada, parasitaria, excluyente y depredadora, a poner en el centro su guerra cultural, a conseguir que las grandes mayorías, por mucho que se desarrollen, permanezcan presas en sus propios horizontes delimitados y fraccionados, no desafíen los fundamentos mismos de la dominación y acepten de un modo u otro que la única organización factible de la vida cotidiana o ciudadana es la regida por el capitalismo.

La estrategia de la dominación resulta entonces compleja, y utiliza una multiplicidad de formas que están a su alcance. Por el saqueo de los recursos y el ejercicio de su poder es capaz de todo, como siempre. Ahí está el genocidio en Iraq y la ocupación militar permanente de países, como hacía el viejo colonialismo, en pleno siglo XXI, aunque está también la lección para todos de que los pueblos que se levantan a pelear no pueden ser derrotados ni por la potencia militar más grande y desarrollada del planeta. El imperialismo amenaza con sus bases, golpes y flotas en nuestro continente, pero sin dejar de armar y sostener a sus servidores y cómplices, de actuar a favor de la división entre los países, para sabotear los avances de las autonomías, las alianzas y la integración continental, de ofrecer fracciones de lo que ha saqueado y saquea, de presionar y forzar a los que se muestran tímidos y débiles. En otros planos, trabaja a favor de su dominio —en estrecha unión con los dominantes en cada país—, válido de un sistema totalitario de información y de formación de opinión pública y de una parte de los gustos, de su inmensa producción e implantación cultural, del atractivo que ella conserva, de los avances de una homogeneización mundial controlada que penetra, anega y socava las culturas de los pueblos. Fomenta una cultura del miedo, del individualismo, de la conversión de todo en mercancía, de la indiferencia, del sálvese quien pueda, que permite, por ejemplo, mostrar en un mismo noticiero a una multitud de víctimas del hambre, índices financieros que nadie entiende y visitas y anécdotas de los poderosos. Al mismo tiempo, la dominación puede reconocer multiculturalidades y diversidades, siempre que no afecten sus intereses esenciales, envenenar el medio en que viven comunidades o despojarlas de él cuando conviene a sus negocios, cooptar líderes, hacer un poco de filantropía o mandar a matar a díscolos y rebeldes.

El pensamiento latinoamericano tiene tareas extraordinarias que realizar. Trataré de sintetizarlas muy brevemente en unos comentarios finales:

a) superar el retraso que tiene, que fue inducido, frente a la nueva situación y frente a problemas principales que son más antiguos.

b) retomar el socialismo como horizonte, y asumir críticamente el marxismo que está regresando, el marxismo de los revolucionarios. No permitir de ningún modo el regreso del dogmatismo. El pensamiento no debe ser un fetiche ni un adorno para sentirse bien o para adquirir seguridad.

c) ayudar a los movimientos populares y los oprimidos a comprender las relaciones que existen entre los medios, identidades, demandas, luchas y proyectos de cada uno y el sistema de dominación como una totalidad, con sus fuerzas, acciones, ideología y contradicciones. Ayudar a comprender la dominación cultural, y las reformulaciones de la hegemonía de las clases dominantes.

d) abandonar la soberbia de exigirles a los que luchan que entren en las camisas de fuerza de concepciones equivocadas, y, cuando no lo hacen, denunciarlos como “traidores” y “colaboradores”. Partir de las realidades que existen y de su ser real, no de lo que creamos que deben ser, pero no para adecuarnos o resignarnos a ellas, sino para participar en el trabajo de cambiarlas a favor de los pueblos.

e) plantear a los movimientos populares la centralidad de lo político, y argumentar y convencer acerca de esa necesidad. Al mismo tiempo, aprender y desaprender acerca de problemas fundamentales de lo político, como son: la naturaleza y rasgos fundamentales de la organización, las relaciones entre los compañeros y compañeras con los demás miembros del pueblo, la necesidad de tomar el poder y en qué consiste este, las alianzas, los problemas de la estrategia y de las tácticas, la necesidad de considerar y combinar todas las vías y todas las formas de lucha, incluida la violencia revolucionaria, las relaciones acertadas entre los cambios y el aumento de capacidades de las personas y los grupos sociales y los cambios a lograr por el movimiento popular revolucionario en su conjunto.

f) desarrollar el pensamiento acerca de temas y problemas que en tiempos pasados no se veían o no se apreciaban, y que los avances de los movimientos populares han plasmado y hecho muy clara su importancia.

g) emprender y ganar la guerra del lenguaje, recuperar las nociones que han formado y desarrollado la cultura revolucionaria y trabajar con ellas en las nuevas condiciones y para los nuevos problemas.

h) utilizar nuestros instrumentos de educación para la formación y las tareas que tenemos, no depender de ellos como si fueran nuestros objetivos.

i) revolucionar las ideas mismas que se han tenido acerca del pensamiento —incluido el crítico— y sus funciones. No pretender ser la conciencia crítica del movimiento popular, sino militantes del campo popular. Avanzar hacia nuevas comprensiones de las relaciones entre el pensamiento y los movimientos populares y en la formación de nuevos intelectuales revolucionarios. Ser funcionales al movimiento popular sin perder la autonomía y los rasgos principales de su tipo de trabajo y su producción. Ejercer realmente el pensamiento, creador, crítico y autocrítico, sin miedo a tener criterios propios ni a equivocarse. Recuperar la memoria histórica y ayudar a formular los proyectos de liberación social y humana. Que la ley primera del pensamiento sea servir, pero desde su especificidad; y

j) ser siempre superiores a la mera reproducción de la vida vigente y de sus horizontes. Sin dejar de atender a lo cotidiano y a las luchas en curso, contribuir a la elaboración de estrategias y proyectos, y a la destrucción de los límites de lo posible, que es la única garantía de que sea viable la formación de nuevas personas y nuevas sociedades.

Fernando Martinez Heredia

domingo, 10 de enero de 2010

El Fracaso de las Negociaciones en Copenhague


Las negociaciones sobre el clima mantenidas esta semana en Copenhague han terminado fracasando. Los gobiernos del mundo se han mostrado incapaces o reacios a realizar los cambios necesarios para encontrar una solución justa al caos climático actual. Las negociaciones han estado marcadas por los intereses individuales y las “soluciones” de mercado que hasta ahora han mostrado ser ineficaces.
Josie Riffaud, una de las líderes del movimiento campesino La Vía Campesina, ha declarado: “El dinero y las soluciones de mercado no van a resolver la crisis actual. Necesitamos cambiar radicalmente la manera en la que producimos y consumimos y esto es justamente lo que no se ha hablado en Copenhague”.
Los gobiernos de los países industrializados y no industrializados han demostrado su reticencia para abordar el modelo de desarrollo que ha derivado en desastres económicos y medioambientales.
Han sido incapaces de aportar soluciones reales y comprobar que los mercados de carbono no resolverán la crisis climática.
No se han debatido ni considerado los recortes drásticos de emisiones (incluidos en un acuerdo vinculante), la reorientación de las economías de agro-exportación, la reforma agraria y otras medidas que podrían realmente contribuir a enlentecer el calentamiento de la tierra. Una vez más los gobiernos han actuado individualmente de manera egoísta y han fracasado en considerar las alternativas reales ofrecidas por los movimientos sociales internacionales, grupos ecologistas, pueblos indígenas y otros para lograr una sociedad más justa.
A pesar de que el “acuerdo de Copenhague” no menciona explícitamente la agricultura, parece que durante las dos semanas de negociaciones, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) ha querido incluir el suelo entre los métodos para capturar carbono e incluir la agricultura en su transferencia de tecnología, abriendo así el espacio a las compañías transnacionales para recibir subsidios con el fin de introducir semillas transgénicas y métodos de agricultura industrial como la labranza cero. Ésta es precisamente la fórmula de desarrollo agrícola que nos ha llevado a la crisis social y medioambiental que sufre actualmente el campo.
La calle y los pasillos del Bella Center fueron testigos el 16 de diciembre del auténtico poder en Copenhague cuando los activistas, grupos comunitarios, movimientos sociales locales e internacionales y ONGs del Norte y del Sur presionaron para reunirse en un “tercer” espacio simbólico a las puertas del Bella Center.
La violenta represión de la policía, incluyendo la detención preventiva de muchos de los portavoces del movimiento “Climate Justice Action”, puso de manifiesto la desesperación de los gobiernos a la hora de silenciar las voces que proclaman las auténticas soluciones.
No podemos esperar a que los gobiernos ofrezcan una solución mágica a la crisis climática. Bajo los dictados de las compañías transnacionales se limitan a perpetuar la especulación sobre el capital, en esta ocasión mediante el carbono, y hacer de los cimientos de la vida su mercado de valores.
A la vista del fracaso de la COP 15, los movimientos sociales internacionales están más preparados que nunca para atajar los problemas del mundo y se movilizarán para la próxima conferencia del clima que se celebrará en México a finales de 2010. Ha llegado su momento y los gobiernos no tendrán otra opción que escucharles.
Copenhague, 19 de diciembre de 2009

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Detener el acaparamiento global de tierras

Desde hace más de un año y medio hemos estado observando atentamente cómo los inversionistas están tratando de tomar el control de tierras de cultivo en Asia, África y América Latina como una respuesta a la crisis alimentaria y financiera. En un principio, durante los primeros meses del año 2008, los inversores justificaron la adquisición de esas tierras en nombre de la "seguridad alimentaria", o al menos a su percepción de la seguridad alimentaria. Representantes de los Estados del Golfo comenzaron a dar la vuelta al mundo en busca de grandes extensiones de tierras cultivables que pudieran adquirir para cultivar arroz que permitiera alimentar a su creciente población sin recurrir al comercio internacional. Los coreanos, libios, egipcios y otros países siguieron su ejemplo. En la mayoría de los debates estuvieron directamente involucrados altos representantes de los gobiernos, haciendo presión para la aprobación de nuevos paquetes de cooperación política, económica y financiera en torno a los contratos con la tierra.

Pero luego, hacia julio de 2008, la crisis financiera se profundizó, y nos dimos cuenta de que junto a los acaparadores de tierras para la "seguridad alimentaria" había un grupo completamente distinto de inversionistas que están tratando de apoderarse de tierras de cultivo en el Sur: fondos de cobertura, grupos de capital privado, bancos de inversión y similares. No estaban interesados en absoluto en la seguridad alimentaria: se dieron cuenta de que pueden ganar dinero invirtiendo en agricultura, debido a que la población mundial continúa aumentando, los precios de los alimentos seguirán altos y además, las tierras agrícolas son muy baratas. Con un poco de tecnología y conocimientos de gestión destinados a estas adquisiciones agrícolas, logran diversificar su cartera, tener cobertura contra la inflación y los rendimientos garantizados - tanto de las cosechas como de la tierra misma.

Hasta la fecha, más de 40 millones de hectáreas han cambiado de manos o están en fase de negociación - 20 millones de las cuales están en África. Y se calcula que más de 100 mil millones de dólares se han puesto sobre la mesa para que esto ocurra. A pesar de la facilitación gubernamental aquí o allí, estos acuerdos son principalmente firmados y llevados a cabo por empresas privadas, en connivencia con los funcionarios del país anfitrión. GRAIN ha recopilado datos que muestran quienes son los acaparadores de tierras y las operaciones que están realizando, pero la mayoría de la información es mantenida en secreto para la opinión pública, por temor a una reacción política.

No hay nada en esta carrera por las tierras de cultivo en el Sur que sea de interés para las comunidades locales, ya sea que hablemos de Pakistán, Camboya, Filipinas, Madagascar, Kenia, Sudán, Etiopía o Malí. Muchos de estos países padecen de una enorme inseguridad alimentaria en sí mismos. Y estas apropiaciones de tierras están destinadas a acabar con la agricultura a pequeña escala y no a mejorarla. Aunque sólo fuera por esta razón, esta nueva apropiación de tierras a nivel mundial ha sido vista rápidamente por los movimientos sociales como una receta para el conflicto profundo - no sólo por la tierra, sino también por el agua.

Hoy Roma ofrece una especie de microcosmos de este conflicto. En la FAO, los gobiernos, los organismos internacionales (por ejemplo el Banco Mundial) y las empresas privadas (como Yara, Bunge y Dreyfus) están tratando de decidir lo que ellos denominan códigos de conducta y directrices voluntarias para hacer estas transacciones "ganador-ganador". En realidad su principal preocupación es el dinero. Ellos no quieren que los dólares y los dirhams que pusieron sobre la mesa para las adquisiciones de tierras de cultivo huyan. Así que han construido una respuesta oportunista: lograr que los contratos sobre tierras "funcionen" mediante el manejo de los riesgos asociados. Y sabemos por qué. Después de 50 años de regímenes de modernización agrícola, tales como la Revolución Verde y la biotecnología, y los últimos 30 años de amplios programas de ajuste estructural, tenemos más personas con hambre en el planeta que nunca. Es claro que todos estos programas que pretendían supuestamente alimentar al mundo han fracasado. Desafortunadamente, el Banco Mundial y otras organizaciones similares han decidido que la mejor opción es seguir hacia delante, seguir al dinero y avanzar en operaciones de instalación de agronegocios a gran escala en todas partes, especialmente donde aún no han echado raíces, con el fin de solucionar el problema. Esa es la esencia del paradigma de la apropiación de tierras: ampliar y consolidar el modelo occidental de las grandes cadenas de valor de mercancías. En otras palabras: producción de alimentos controlada por multinacionales y orientada a la exportación.

Los movimientos sociales vemos las cosas de manera muy diferente. Para nosotros, todas esas promesas de "ganador-ganador" simplemente no son realistas. Prometen transparencia y buen gobierno, como si los inversionistas extranjeros fueran a respetar los derechos de las comunidades a la tierra allí donde los gobiernos locales no lo hacen. Se habla de puestos de trabajo y transferencia de tecnología, cuando estos temas no son el problema (sin mencionar que muy poco de esto puede materializarse). Se utilizan palabras como "voluntario", "miedo" y "podría" en lugar de "garantizado", "seguridad" y "real". Los partidarios del modelo “ganador-ganador” están divididos sobre cómo irán a reaccionar en caso de presiones por alimentos en los países de acogida, lo que es un escenario muy probable: ¿Deberían permitir a los países restringir las exportaciones, incluso las de las granjas de los inversionistas extranjeros? ¿O se debe dar prioridad a los supuestos del Libre Comercio y a los derechos de los inversores? Entre los grupos participantes con los que hemos conversado en África o Asia, nadie se toma en serio esta idea de "ganador-ganador".

El actual acaparamiento global de las tierras cultivables, donde la inversión extranjera toma el control de la tierra y el agua en los países en desarrollo, no tiene nada que ver con el fortalecimiento de la agricultura familiar y los mercados locales, que a nuestro juicio es la única manera de avanzar para lograr sistemas alimentarios que alimenten a la gente. Debe ser inmediatamente detenido. No hay ninguna posibilidad de “ganador-ganador”, porque aquellos que impulsan estas inversiones están haciendo la pregunta equivocada. La pregunta que deberíamos hacernos no es "¿Cómo podemos hacer estas inversiones funcionen?" Se trata de "¿Qué agricultura y alimentación alimentará a la gente sin enfermarlos, manteneniendo a los agricultores en sus fincas en lugar de los barrios de la ciudad, y permitiendo a las comunidades prosperar y florecer?" Una vez que estemos de acuerdo en que la cuestión real es que agricultura queremos, entonces podemos hablar de cula será la la inversión nos llevará hasta allí.

En GRAIN, estamos muy preocupados por la situación. Creemos que la actual apropiación de tierras sólo puede agravar la crisis alimentaria. Apoya un sistema agrícola orientado a monocultivos de gran escala, con OGM, sustituyendo a los campesinos por máquinas, y utilizando productos químicos y combustibles fósiles. Este sistema agrícola no puede alimentar a todos. Es una agricultura que alimenta las ganancias especulativas para unos pocos y genera más pobreza para el resto. Por supuesto que necesitamos inversión. Pero la inversión la necesitamos hacer en soberanía alimentaria, en un millón de los mercados locales y en los cuatro mil millones de habitantes rurales que actualmente producen la mayor parte de los alimentos que nuestras sociedades se basan y no en algunas mega-granjas controladas por unos pocos mega-terratenientes.


Declaración de GRAIN para la conferencia de prensa conjunta de GRAIN - Via Campesina


Roma, 16 de noviembre 2009

Las corporaciones siguen especulando con el hambre

El año pasado, en los momentos más críticos de la crisis alimentaria mundial, muchas de las corporaciones más grandes del mundo habían terminado de reportar sus resultados financieros del 2007. Mientras que en muchas partes del mundo la gente protestaba en las calles porque ya no se podía permitir comer de manera adecuada, uno tras otro gigante de la agroindustria iba a anunciar desvergonzadamente beneficios récord. Para las comercializadoras de granos como Cargill y ADM, las compañías de semillas y plaguicidas como Syngenta y Monsanto y las empresas de fertilizantes como Potash Corp y Yara, nunca hubo un mejor momento para sus ingresos netos.

Ahora otro año financiero ha pasado. Mientas la crisis alimentaria continúa, con más de mil millones de personas padeciendo de hambre aguda, y mientras la crisis financiera provoca estragos en la solvencia de las compañías de otros sectores, las corporaciones de la agroindustria que controlan el suministro mundial de alimentos se están volviendo cada vez más ricas. Para muchas firmas, los beneficios récord del 2007 palidecen en comparación con los que obtuvieron en el 2008.

Cargill, la comercializadora de granos más grande del mundo, reportó un incremento de sus ganancias de cerca del 70 por ciento con respecto a 2007 - un 157 por ciento de aumento en los beneficios desde 2006. Los beneficios para ADM, la segunda comercializadora más grande de granos, declinaron ligeramente en 2008, en parte debido a su gran volumen de inversiones en el mercado en baja de etanol de los EE.UU., pero aún así las ganancias de la empresa crecieron un 41 por ciento respecto de las registradas en 2006. Wilmar International, una de las mayores productoras y comercializadoras de aceite de palma del mundo, vio saltar sus beneficios de 288 millones de dólares en 2006, a 829 millones de dólares en 2007, y a 1.789 millones de dólares en 2008 – un incremento de algo más del séxtuplo en dos años. Wilmar, de hecho, obtuvo más ganancias en el cuarto trimestre del 2008, cuando se suponía que los precios de las commodities habían caído, que en el todo el año 2006. El conglomerado de agronegocios más importante de Asia, Charoen Pokphand (CP), que por ahora es el primer productor mundial de alimento para ganado animal y de camarones (langostinos) y el segundo productor avícola del mundo [2], tuvo un similar ejercicio excepcional. En el cuarto trimestre de 2008, los ingresos netos de CP se duplicaron, logrando ese año utilidades superiores al 145 por ciento.

Puede que los principales ganadores de esta crisis sean los proveedores de insumos agrícolas. Con su control cuasi-monopólico sobre semillas, pesticidas, fertilizantes y maquinaria, fueron capaces de maximizar la presión apriete sobre los agricultores. Las ganancias de estas compañías en 2008 fueron poco menos que obscenas, en especial para la industria de fertilizantes. Mosaic Corporation, parcialmente propiedad de Cargill, vio disparar sus beneficios antes de impuestos en más de un 430 por ciento en 2008.

Aquí no se necesitan operaciones de rescate

Pero, tal como en 2007, toda esta toma de ganancias producida a través de vender insumos a los agricultores y mover cosechas alrededor del mundo, produjo poco daño adicional corriente abajo a las procesadoras de alimentos y a los minoristas (o “retailers”), que manejan sus propios cuasi monopolios. En consecuencia, las ganancias de Nestlé de 2008 subieron un impresionante 59 por ciento, y el incremento de Unilever se acercó al 38 por ciento. En el sector minorista, las utilidades de Casino en 2008 aumentaron el 7,3 por ciento y las de Ahold el 12,2 por ciento. Los beneficios del cuarto trimestre de 2008 para el gigante minorista más grande del mundo, Wal-Mart, disminuyeron ligeramente, lo cual no sorprende dada la profunda recesión que afecta a los EE.UU. Aún así rastrilló 3 800 millones de dólares durante ese período.

También están surgiendo algunos informes sobre los ingresos de los agricultores en 2008, y estas cifras hablan acerca de quién detenta actualmente el poder en el sistema alimentario. Los informes muestran grandes aumentos de los precios a nivel de finca y un incremento del ingreso agrícola global, pero todas las ganancias de ingreso potenciales de los agricultores fueron engullidas por el aumento de los precios de los insumos y otros costos de producción. En América del Norte, por ejemplo, los departamentos nacionales de estadísticas apuntan al aumento de los costos de los insumos para explicar por qué en Canadá el ingreso neto por operaciones para la quinta promedio se redujo en un 5 por ciento en 2008. Se prevé que el ingreso neto agrícola de EE.UU será aproximadamente el mismo que en 2007. En EE.UU., los gastos de producción de los agricultores han aumentado cerca de 100 mil millones de dólares en los últimos cinco años y ahora consumen más del 77 por ciento del ingreso bruto agrícola. Desde 2002, el precio de los fertilizantes ha aumentado el 191 por ciento y el precio de las semillas el 71 por ciento. [3]

En caso de que antes no estuviera claro, el 2008 puso de manifiesto para todos cómo el actual sistema alimentario global está diseñado para hambrear a muchos y hacer muy ricos a unos pocos.

Aquí no se necesitan operaciones de rescate
Principales corporaciones agroindustriales beneficiadas por la crisis alimentaria

Cuadro 1: Beneficios * de algunas de las comercializadoras de granos más grandes del mundo

Compañía

Beneficios 2008
(en millones de dólares estadounidenses)

Aumento con respecto a 2007 (%)

Cargill (EE.UU.)

3.951

69

ADM (EE.UU.)

2.624

–17

Bunge (EE.UU.)

1.363

13

Noble Group (Singapur)

436

117

Beneficios = Ganancias antes de impuestos, excepto para el Noble Group donde Beneficios = Beneficios Brutos

Cuadro 2: Beneficios * para algunas de las compañías de fertilizantes más grandes del mundo

Compañía

Beneficios 2008
(en millones de dólares estadounidenses)

Aumento con respecto a 2007 (%)

Potash Corp. (Canadá)

4.963

164

Mosaic (EE.UU.)

2.682

430

Yara (Noruega)

3.350

131

*Beneficios = Ganancias antes de impuestos

Cuadro 3: Beneficios* para algunas de las compañías de semillas/pesticidas más grandes del mundo

Compañía

Beneficios 2008 (en millones de dólares estadounidenses)

Aumento con respecto a 2007 (porcentaje)

Monsanto

2.926

120

Syngenta

1.692

19

Bayer

1.374

40

Dow

761

63

BASF

894

37

*Beneficios = Ganancias antes impuestos

Cuadro 4. Beneficios* de algunas de las compañías de maquinaria agrícola más grandes del mundo

Compañía

Beneficios 2008
(en millones de dólares estadounidenses)

Incremento con respecto a 2007 (porcentaje)

AGCO

526

61

John Deere

3.124

17

Case/New Holland

1.156

39

*Beneficios = Ganancias antes impuestos


Referencias:

1 - Véase GRAIN, "El negocio de matar de hambre", publicación “A contrapelo”, abril de 2008, http://www.grain.org/articles/?id=40

2 - David Burch, “Overview of agribusiness trends. Presentation to the AAI Second Global Forum. Market power and the world food crisis”, San Pablo, 22-24 de enero de 2009, http://tinyurl.com/cjvwuq

3 - Agriculture y Agri-Food Canada, “Farm Income Forecast Highlights: 2009”, http://tinyurl.com/c6tnc4, y Stu Ellis, “Farm Income And Expenses For 2008: The Very Big Picture”, publicación especializada “The Farm Gate”, Universidad de Illinois, 1 de diciembre de 2008, http://tinyurl.com/dzvlkf

Traducido de: GRAIN, Corporations are still making a killing from hunger, Seedling, April 2009, http://www.grain.org/seedling/?id=592

viernes, 13 de febrero de 2009

Belém versus Davos - Una nueva etapa para el Foro Social Mundial

Gustavo Torres
Revista Zoom


Durante seis días, más de 100 mil representantes de unos cinco mil movimientos sociales de 150 países debatieron en Brasil las alternativas frente a la crisis global mientras, en Suiza, el poder económico ensayaba su propia mirada de la reconstrucción de la economía mundial. Como señaló un sociólogo portugués, "si nosotros no encontramos la solución, ella vendrá de Davos, con más capitalismo y menos derechos”.

El IX Foro Social Mundial (FSM) que culminó el domingo 1 de febrero en la ciudad brasileña de Belém do Pará marcó diferencias con sus anteriores ediciones. En esta ocasión, la presencia de cinco presidentes sudamericanos (Hugo Chávez de Venezuela, Evo Morales de Bolivia, Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil, Rafael Correa de Ecuador y Fernando Lugo de Paraguay) generó una trascendencia mayor y lo apuntaló como un espacio con capacidad de perfilarse como alternativa anticapitalista ante la crisis económica, energética, ambiental y global que vive el mundo ante el fracaso de la doctrina de libre mercado parida décadas atrás con el Consenso de Washington.

Durante seis días, más de 100 mil personas provenientes de 150 países y representantes de unos cinco mil movimientos sociales debatieron y afianzaron posturas como señal de alerta sobre la crisis global y la necesidad de encauzar las luchas populares.

Antecedentes

El Foro Social Mundial surgió como una alternativa al Fondo Económico de Davos, en un momento de auge del neoliberalismo en el planeta. En el año 2001, la ciudad brasileña de Porto Alegre, un lugar que era cuna del Presupuesto Participativo y de fuerte presencia de la Central Unica de Trabajadores (CUT) y del Movimiento de los Sin tierra (MST), cobijó el primer encuentro de altermundistas. Su antecedente cercano habían sido las manifestaciones contra la Organización Mundial de Comercio en Seattle (Estados Unidos) en noviembre de 1999, que luego se extendieron por muchas otras ciudades del mundo. Las movilizaciones contra la invasión a Irak fueron el punto más alto de esa etapa antiglobalización. Hoy, esa convergencia de movimientos en sus intercambios de experiencias y coordinación de luchas se afianza en hacer parte a aquellos gobiernos progresistas de la nueva izquierda latinoamericana, con la certeza de la necesidad de pasar a una etapa de lucha más ofensiva frente al capitalismo global.

En paralelo, la 39° edición anual del Foro Económico de Davos estuvo lejos de ser aquel lugar desde donde los defensores del neoliberalismo difundían los logros del capitalismo financiero mundial. Esa voz resonante esta vez quedó reducida a los fríos Alpes suizos, donde brilló el escepticismo: el debacle de la economía de los países centrales desde septiembre de 2008 generó un imparable efecto dominó hacia la recesión.

El FSM capeó contra el precepto de la ideología del “Fin de la Historia” de los ‘90 y demostró la viabilidad de sus propuestas frente a la crisis económica y el futuro de la humanidad.

Ausencias

El Foro Social Mundial aterrizó en la ciudad brasileña de Belém, donde fueron convocados cinco mandatarios latinoamericanos, mientras que al Foro Económico Mundial de Davos, sólo asistieron dos presidentes: Felipe Calderón de México y Álvaro Uribe de Colombia. Asimismo, por obvias razones, no participaron algunas de las figuras más poderosas de los foros pasados, tal es el caso del “notable banquero” Richard Fuld, excluido por sus aliados después de que el banco de inversiones que dirigía, Lehman Brothers, colapsara el año pasado. Lo mismo ocurrió con John Thain, ex director ejecutivo de Merryll Lynch, quien, según el diario británico Financial Times, tenía previsto ser anfitrión de un desayuno de alto nivel en Davos, pero se vio obligado a renunciar. Tampoco fue parte uno de los promotores del FEM, el empresario indio Ramalinga Raju, fundador y presidente del gigante de la informática Satyam, quien está siendo investigado en relación con presuntas actividades fraudulentas por un monto de más de US$ 1.000 millones.

Con justa razón, el establishment mundial que se reunió en Davos teme que la crisis económica derive en brotes de violencia, teniendo en cuenta que las principales multinacionales anuncian el despido de cerca de 150 mil trabajadores.

La propuesta desde el Sur

Los que convocaron a Davos ensayan cómo detener esta crisis que ellos mismos provocaron, y como soluciones centrales recurren a los Estados para proteger los bancos, sin saber cómo proteger a las personas, pero madurando qué tipo de capitalismo aplicar después de esta situación.

Para el sociólogo portugués, Boaventura de Souza Santos, participante del FSM, se debe buscar una alternativa para la crisis mundial porque el riesgo es “que el Foro Económico de Davos la presente antes. Si nosotros no encontramos la solución, ella vendrá de Davos, con más capitalismo y menos derechos”.

En su papel de anfitrión, el presidente brasileño Luiz Inacio Lula Da Silva pidió, junto a sus colegas de Ecuador, Bolivia, Venezuela y Paraguay, la creación de alternativas antineoliberales que rechazaran las tendencias capitalistas que provocaron la actual crisis económica internacional y fortalecer la integración regional.

En la IX edición de FSM, la Cuba revolucionaria ocupó un espacio propicio cuando los presidentes Hugo Chávez de Venezuela, Evo Morales de Bolivia y Fernando Lugo de Paraguay, reclamaron a su homólogo de Estados Unidos, Barack Obama, la devolución a Cuba del territorio de la base naval de Guantánamo. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró que el neoliberalismo es un sistema perverso que ha colapsado y que el Foro Social Mundial es parte de la solución que el mundo necesita. No obstante, desde los movimientos campesinos, el dirigente del MST, João Pedro Stédile urgió a los presidentes a dar respuestas a la crisis económica mundial, manifestando que “los gobiernos de Latinoamérica tienen que reunirse para hacer cambios estructurales y no medicinas para el capital”. Stédile espera que los presidentes inviten a los movimientos sociales de sus países para discutir con ellos las salidas para la crisis. “Han estado muy flojos y esperamos más de ustedes”, recalcó durante la conclusión del encuentro con los presidentes.

“No alcanza con intercambiar experiencias entre militantes”

Según el secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), Emir Sader, el Foro Social Mundial debe pasar al debate político porque “la propuesta de superar el neoliberalismo simplemente con la esfera social, sin la política, quedó superada”.

Sader insistió durante una entrevista con la agencia Italiana ANSA, que “ya es hora de que planteemos cómo hacemos para que la consigna del Foro, Otro Mundo es Posible, sea llevada adelante en la práctica. No alcanza con intercambiar experiencias entre militantes de todos los continentes”. “Es una oportunidad para que los movimientos y organizaciones no gubernamentales hagan un arreglo de cuentas con la política que ha estado medio ausente en los últimos años”, consideró el sociólogo brasileño.

Hugo Chávez reconoció durante su discurso que el mundo está “frente a una crisis del modelo capitalista y de las políticas irresponsables del gobierno de Estados Unidos”. Mientras, el presidente ecuatoriano admitió que el socialismo del siglo XXI se “debe profundizar en América Latina y que la autocrítica, la constante renovación y las especificidades” son sus características. Por su parte, Fernando Lugo aprovechó su presencia en Brasil para reclamar un nuevo acuerdo (y la revisión del Tratado) sobre el manejo compartido de la hidroeléctrica Itaipú Binacional. “El gobierno de Lula no nos puede decir que no a un precio justo y la libre disposición de la energía”, indicó Lugo sobre las negociaciones entre ambos países. Por último, Evo Morales reivindicó la Constitución recientemente aprobada en Bolivia, señalando como logros de la nueva Carta Magna que “los servicios básicos como el agua y la luz son derechos humanos y por eso no pueden ser privatizados”.

Si por algo se eligió la región norte brasileña para organizar el FSM 2009 es por el impacto ambiental que viene sufriendo la Amazonia, una de las regiones más afectadas por las catástrofes climáticas, cuyas consecuencias ya se están sintiendo. Teniendo en cuenta además que en ella viven diversos pueblos indígenas, durante este foro se presentaron sus reivindicaciones junto a los miles de ambientalistas presentes.

La coincidencia de las 133 mil almas presentes durante el Foro Social Mundial es que la crisis capitalista internacional está impactando en varios frentes. La crisis alimentaria es uno de ellos. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), el número de personas que pasan hambre en el mundo aumentó de 832 millones en 2007 a 963 millones en 2008. La crisis ha saltado desde lo financiero y lo económico a lo climático, energético, migratorio y civilizatorio.

En consecuencia, al Foro Social Mundial se le presenta un gran desafío para reinsertarse en la construcción de otro mundo posible y la definición de plataformas post-neoliberales, como la construcción de procesos de paz justos en los epicentros de conflictos (Irak, Afganistán, Palestina, Colombia), el avance en la organización de la democratización de los medios de comunicación, y los conocimientos en la búsqueda de un mundo multipolar. Según lo propuesto en Belém por los movimientos sociales, 2009 será un año de diversas movilizaciones globales, concentrándose principalmente en los meses de marzo y abril durante la reunión de los “dueños del gran capital”, quienes buscarán descargar esta nueva crisis sobre los hombros de los pueblos del Tercer Mundo.

Rebelión

©Revista Zoom: http://www.revista-zoom.com.ar/articulo2919.html?

lunes, 12 de enero de 2009

Una Digna Juventud Rabiosa






Buenas noches.

Sintrófisa, síntrofe, Ekseyerméni Eláda. Emís, i pió mikrí, apó aftí ti goniá tu kósmu se jeretáme.
Déksu ton sevasmó mas ke ton zavmasmó mas giaftó pu skéftese ke kánis. Apó makriá mazménume apó séna. Efjaristúme.

(Espero no haber dicho una grosería, lo que quise decir fue “Compañera, compañero, Grecia rebelde. Nosotros, los más pequeños, desde este rincón del mundo te saludamos. Recibe nuestro respeto y admiración por lo que piensas y haces. Desde lejos aprendemos de ti. Gracias.”)

I
De las violencias y otras cosas.
Desde hace mucho tiempo, el problema de los calendarios y las geografías han desvelado y develado al Poder. En unos y en otras ha visto (y verá) cómo su flamante engranaje de dominación se atasca y descompone. Por eso es que trata de poner mucho cuidado en el manejo de las geografías y los calendarios.

En las geografías puede parecer más claro: en su torpe truco, que este Festival ha develado, Grecia queda muy lejos de Chiapas. Y en las escuelas se enseña que México queda separado por un océano de Francia, el País Vasco, el Estado Español, Italia. Y si vemos un mapa, podemos notar que Nueva York queda muy al norte de la Chiapas indígena mexicana. Algo que fue refutado hace unas horas por las compañeras y compañeros del Movimiento Justicia para el Barrio. Y la Argentina queda muy al sur de esta tierra, algo desafiado por el compañero de Solano que acaba de hablar.

Pero ni arriba ni abajo hay esa separación. La brutal globalización neoliberal, la IV Guerra Mundial que le decimos los zapatistas, puso a los lugares más distantes en simultaneidad espacial y temporal para el flujo de riquezas… y para su apropiación.

Ya no más los cuentos fantasiosos sobre los supuestamente heroicos descubridores-conquistadores, que vencían con espada y cruz la debilidad de quienes eran “civilizados”. En lugar de las 3 carabelas, una computadora de alta velocidad. En lugar de un Hernán Cortés, un títere simultáneo hecho gobierno en cada rincón del planeta. En lugar de espadas y cruces, una maquinaria de destrucción masiva y una cultura que tiene en común con el “fast food” no sólo su omnipresencia (Mc Donalds, como dios, está en todas partes), también su difícil digestión y su nulo poder nutritivo.

Y esa misma globalización hace que las bombas de los gobiernos israelí y norteamericano caigan en Gaza al mismo tiempo que estremecen el mundo entero.
Con la globalización el mundo entero de arriba se nos puso a la mano… mejor dicho, a la mirada y a la conciencia. Las bombas que asesinan civiles palestinos son también una advertencia que hay que aprender y asimilar. Y el zapatazo a Bush en Irak puede ser reproducido en casi cualquier rincón del planeta.

Y todo va de la mano del culto a lo individual. El entusiasmo que despertó entre los bien portados el zapatazo a Bush (que sólo evidencia la mala puntería del periodista), es festinar un gesto valiente pero inútil e intrascendente para lo fundamental, como semanas después lo demuestra el apoyo del gobierno de Bush al crimen que el gobierno israelí perpetra en territorio palestino… y, perdonen si desilusiono a alguien que haya encendido sus velas al pie de la imagen de Barack Obama, que el sucesor de Bush respalda.

Y mientras la mala puntería en Irak provoca aplausos, la insurrección en Grecia provoca preocupaciones: “Hay el peligro”, alertan y exorcizan, “de que la rebelión en Grecia se extienda al resto de Europa”.

Ya hemos escuchado y leído lo que nos comunica la rebelde juventud griega de su lucha y de lo que enfrenta. Lo mismo de quienes en Italia se preparan para resistir a la fuerza del gobierno. Y la lucha cotidiana de nuestr@s compas en el norte del norte.

Y frente a esto allá arriba todos sacan sus diccionarios y encuentran la palabra “violencia” y la contraponen a “institucionalidad”. Y sin darle contexto, es decir, posición de clase, acusan, juzgan y condenan.

Y nos dicen que es violenta la juventud griega que hace arder la península helénica. Claro que se edita, se mutila, se borra el hecho de que la policía asesinó a un joven.

En México, en la geografía marcada por la ciudad del mismo nombre, un gobierno de izquierda institucional asesinó a un grupo de jóvenes, adolescentes en su mayoría. Un sector de la intelectualidad progresista guardó un silencio cómplice argumentando que eso era para distraer la atención del público, supuestamente puesta en el carnaval en que se convirtió la supuesta defensa del petróleo. La agresión sexual posterior a las mujeres jóvenes en los separos de la policía se perdió entre el sonido de los bombos y platillos anunciando una consulta que después fue un fracaso. Y, en cambio, no se condenó la violencia de la policía, que, contra lo que se dijo, no actuó desordenadamente. Esa policía ha sido preparada desde hace años para reprimir, hostigar y abusar de jóvenes, de vendedores ambulantes, de trabajador@s sexuales, de colonos y de todo aquel que disienta del gobierno de las pistas de hielo, los mega espectáculos al estilo Fujimori y las recetas para hacer galletitas. Y no hay que olvidar que la doctrina que anima a esta policía fue importada a la Ciudad de México por el hoy presidente “legítimo” de México cuando era jefe de gobierno del DF.

En la Ciudad de México y en Grecia los gobiernos asesinan jóvenes.
La mancuerna gubernamental EU-Israel marca ahora en Gaza la pauta a seguir: es más efectivo matarlos cuando son niños.

Ya antes, en México, en el presente calendario serán ya 10 años, jóvenes estudiantes de la UNAM levantaron un movimiento que desesperó a la izquierda bien portada que, histérica como hoy, los calumnió y desprestigió con ferocidad. Y también entonces se dijo que era un movimiento violento para distraer la atención de la gris campaña electoral del gris candidato presidencial del gris partido de la revolución democrática. Ahora, 10 años después, habría que recordar que la UNAM sigue siendo pública y gratuita gracias al empeño de esos hombres y mujeres, jóvenas y jóvenes a quienes hoy saludamos.

Pero en nuestro dolorido México quienes se llevan el primer lugar en usos y abusos de manosear el término “violencia” son Felipe Calderón Hinojosa y medios de comunicación que lo acompañan (cada vez menos, por cierto). El señor Calderón, aficionado a los juegos de computadora de estrategia en tiempo real (su juego favorito, lo declaró alguna vez, es “Age of Empires” –“la época de los imperios”-), decidió que, en lugar de pan y circo, al pueblo había que darle sangre. Como el circo ya lo dan los políticos profesionales y el pan está muy caro, Calderón decidió, apoyado en un bando de narcotraficantes, hacerle la guerra al otro bando. Violando la Constitución, sacó al ejército a cumplir labores de policía, ministerio público, juzgado, carcelero y ejecutor. Que esa guerra la está perdiendo lo sabe cualquiera que no sea de su gabinete, – y que la muerte de su pareja sentimental fue un asesinato, también se sabe aunque no se publique-.
Y en su guerra, las fuerzas del gobierno de Calderón tienen en su haber el asesinato de no pocas personas que nada debían, de niños y de no natos.

Con Calderón al frente, el gobierno de México va un paso delante de los de Estados Unidos e Israel: él los mata desde que están en el vientre materno.
Pero se dijo, y todavía lo repiten locutores y editorialistas, que se iba a usar la fuerza del Estado para combatir a la violencia del crimen organizado.

Y cada vez más se ve que el crimen organizado es quien dirige la fuerza del Estado.
Aunque tal vez todo se trate de una inteligente estratagema de Calderón y su objetivo sea distraer la atención de la gente. Ocupado como está el público con el sangriento fracaso de la guerra contra el narcotráfico, puede que no se dé cuenta del fracaso calderonista en política económica.

Pero volvamos a las condenas a la violencia que desde arriba se hacen.
Hay una trasmutación tramposa, una falsa tautología: dicen condenar la violencia pero en realidad condenan la acción.
Para ellos, los de arriba, la inconformidad es un mal del calendario o, cuando también se desafía a éste, una patología cerebral que se cura, según algunos, con mucha concentración mental, poniéndose en armonía con el universo y así todos somos seres humanos… o ciudadanos.

Para estos violentos pacifistas todos son seres humanos: lo es la joven griega que levanta la mano con una molotov en ella y el policía que asesina a los Alexis que en el mundo han sido y serán; lo es el niño palestino que llora en el funeral de sus hermanitos muertos por las bombas israelíes y el piloto del avión de combate con la estrella de David en el fuselaje; lo es el señor George W Bush y el indocumentado asesinado por la Border Patrol en Arizona, EU; lo es el multimillonario Carlos Slim y la mesera de un Sanborns que debe viajar 3 ó 4 horas para llegar al trabajo y salir de él y si llega tarde la despiden; lo es el señor Calderón, quien se dice jefe del ejecutivo federal mexicano, y el campesino despojado de su tierra; lo es el señor López Obrador y los indígenas asesinados en Chiapas a quienes ni vio ni oyó; lo es el señor Peña Nieto, depredador del Estado de México y el campesino Ignacio Del Valle, del FPDT, preso por defender a los pobres; en fin, lo son los hombres y mujeres que tienen la riqueza y el poder, y las mujeres y hombres que no tienen nada más que su digna rabia.

Y allá arriba demandan y exigen: “Hay que decir no a la violencia, venga de donde venga”… teniendo cuidado de hacer énfasis si la violencia viene de abajo.
Según ellos, todos y todas deben ponerse en armonía para que sus diferencias y contradicciones se resuelvan y gritar la consigna: “el pueblo armado también es explotado”, refiriéndose a soldados y policías.

Nuestra posición como zapatistas es clara. No apoyamos el pacifismo que se enarbola para que sea otro el que ponga la otra mejilla, ni la violencia que se alienta cuando son otros quienes ponen los muertos.

Nosotros somos quienes somos, con todo lo bueno y todo lo malo que cargamos y que es nuestra responsabilidad.
Pero sería ingenuo pensar que todo lo bueno que hemos logrado, incluido el privilegio de escucharlos y aprender de ustedes, se hubiera conseguido sin la preparación de una década entera para que amaneciera el Primero de Enero como de por sí amaneció hace 15 años.

No fue con una marcha o un desplegado de los-abajo-firmantes que nos dimos a conocer. Fue con un ejército armado, con los combates contra las fuerzas federales, con la resistencia armada, que nos dimos a conocer al mundo.

Y nuestros compañeros y compañeras caídos, muertos y desaparecidos, lo han sido en una
guerra violenta que no empezó hace 15 años, sino hace 500 años, hace 200 años, hace 100 años.
No estoy haciendo una apología de la violencia, estoy señalando un hecho constatable: en guerra nos conocieron, en guerra nos hemos mantenido estos 15 años, en guerra seguiremos hasta que este rincón del mundo llamado México haga suyo su propio destino, sin trampas, sin suplantaciones, sin simulaciones.

El Poder tiene en la violencia un recurso de dominación, pero también lo tiene en el arte y la cultura, en el conocimiento, en la información, en el sistema de justicia, en la educación, en la política institucional y, por supuesto, en la economía.

Cada lucha, cada movimiento, en sus muy particulares geografías y calendarios, debe recurrir a diversas formas de lucha. No es la única y probablemente no sea la mejor, pero la violencia es una de ellas.

Es un gesto bello el enfrentar con flores los cañones de los fusiles, vaya hasta hay fotos eternizando el acto. Pero a veces es necesario hacer que esos fusiles cambien de objetivo y se dirijan hacia arriba.

El acusador y el acusado.

Se nos acusa de muchas cosas, es cierto. Y probablemente seamos culpables de alguna de ellas, pero ahora quiero detenerme en una:
No disparamos al reloj del tiempo ese primero de enero, ni lo convertimos en una fiesta nostálgica de derrota, como han hecho con el 68 algun@s de esa generación en todo el mundo, como lo han hecho en México con el 88 y ahora hasta con el 2006. Sobre este culto enfermizo por los calendarios trucados volveré después

Tampoco editamos la historia para renombrarla señalando que somos o fuimos los únicos o los mejores, o ambas cosas (que es lo que hace esa histeria grupal que es el movimiento lopezobradorista, pero ya volveré sobre esto después).

Hubo y hay quienes nos critican que no hayamos dado el salto “a la realpolitik” cuando nuestros bonos políticos, es decir nuestro rating mediático, favorecía un buen precio por nuestra dignidad en el mercado de opciones electorales (que no políticas).

Nos acusan, en concreto, de no haber sucumbido a la seducción del poder, ésa que ha logrado que gente muy brillante de izquierda diga y haga cosas que serían una vergüenza para cualquiera.
Nos acusaron también de “desvarío ultra” o “radicalismo” porque en la VI Declaración señalamos al sistema capitalista como el causante de los principales males que aquejan a la humanidad. Hoy ya no insisten en eso, porque hasta los voceros del gran capital financiero en Wall Street lo dicen.
Por cierto, ahora que todo mundo dice y redice sobre la crisis global, habría que recordar que hace ya 13 años, en 1996, fue advertida por un escarabajo digno y rabioso. Don Durito de La Lacandona, en la ponencia más breve que he escuchado en mi corta edad, dijo “el problema con la globalización es que luego los globos se revientan”.

Nos acusan de no constreñirnos a la supervivencia que con sacrificios y el apoyo de los abajos en los rincones del planeta hemos edificado en estas tierras indias, y de no encerrarnos en lo que las mentes lúcidas (así se dicen) llaman “el laboratorio zapatista” o “la comuna de la Lacandona”.
Nos acusan de salir, una y otra vez, para confrontar al Poder y para buscar a otras, otros, ustedes, que lo confronten sin falsos consuelos ni conformismos.

Nos acusan de haber sobrevivido.

Y no se refieren a la resistencia que 15 años después nos permite decir que seguimos luchando, no sólo viviendo.

Lo que les molesta es que hayamos sobrevivido como otro referente de la lucha, de la reflexión crítica, de la ética política.

Nos acusan, quién lo fuera a decir, de no habernos rendido, de no habernos vendido, de no haber claudicado.

Nos acusan, en suma, de ser zapatistas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Hoy, 515 años después, 200 años después, 100 años después, 25 años después, 15 años después, 5 años después, 3 años después, declaramos: somos culpables.

Y, puesto que es el modo neozapatista, no sólo lo confesamos, también lo celebramos.

No imaginamos que esto le iba a doler a algunos que allá arriba simulan progresismo o se visten de una izquierda de amarillo descolorido o sin siquiera color, pero hay que decirlo:

El EZLN vive. ¡Viva el EZLN!

Muchas gracias.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, 2 de enero del 2009.